ISBN
978-987-25846-3-4
Páginas
42
Precio
$300
Formato
11 x 19 cm
Edición
1ra
Impresión
1ra

Una chica de río

Lorena Curruhinca

Lo interesante de los poemas de Una chica de río, como parte de un discurso específico, se me ocurre, es que la utilización de esos símbolos (películas de Hollywood, actores, estrellas del deporte, superhéroes) no concluye únicamente en la tarea de montaje sino que los símbolos en cuestión están ubicados en un lugar para significar en otra dirección. Marcelo Daniel Díaz (1981, Río Cuarto)

Ilustraciones de: Brunancio
 Poesía  

Una chica de río, como parte de un discurso específico, se me ocurre, es que la utilización de esos símbolos (películas de Hollywood, actores, estrellas del deporte, superhéroes) no concluye únicamente en la tarea de montaje sino que los símbolos en cuestión están ubicados en un lugar para significar en otra dirección.
Se retoman símbolos pero no para incluirlos bruscamente en el poema. Sino que adquieren otra dimensión y se integran casi que de manera artesanal.
La experiencia residual con bienes simbólicos, por darle un nombre, de la cultura de masas opera en contrapunto con la propia subjetividad, con nuestro barrio, el río con sus gomones y así: Cada tanto, en el Río Negro aparecen toninas -especie delfín-,/ Escribo forzando el lenguaje, sobre superficie acuática: remover en las palabras para que el poema mantenga la propagación de la onda./ explica la voz del yo-poético como si la escritura de un poema fuese una acción transformadora en la realidad y la vivencia personal que altera lenta y silenciosamente el curso de los acontecimientos.