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CARTÓGRAFOS DEL SONIDO

Un proyecto digital que valoriza el patrimonio sonoro de la ciudad: redescubrir y divulgar desde la propia identidad.

Fermín Enrique Ramírez, coordinador de Sonoteca Bahía Blanca, nos cuenta cómo construyeron un mapa en el que, para orientarse, hay que escuchar.

El patrimonio sonoro

Sonoteca Bahía Blanca es una plataforma virtual que tiene como objetivo constituirse en un espacio común para la recopilación, concentración, intercambio y distribución de material sonoro mediante su georreferenciación y organización en una base de datos, a partir de una práctica cultural colaborativa, solidaria y de carácter comunitario. Es un proyecto independiente, autogestionado y sin fines de lucro, impulsado por un pequeño equipo estable, algunos colaboradores y voluntarios ocasionales.

El proyecto busca valorizar el patrimonio sonoro de la ciudad. Redescubrir y divulgar, participando desde la propia identidad. Nuestros ejes principales se centran en indagar, interpelar y reflexionar sobre los posibles cruces y relaciones entre sonido, territorio, ciudad e identidad.

El origen

El proyecto comienza a tomar forma entre los meses de julio y septiembre de 2012, en el marco de los talleres Cultura Gestionada, dictados por las sociólogas Lucia Calla y Antonela Latini. La finalidad de los mismos fue la de reflexionar sobre las categorías y supuestos del campo cultural, analizar experiencias de diversa tipología y posteriormente trabajar colectivamente en la planificación y diseño de proyectos emergentes presentados por cada uno de los participantes.

En este marco, y fruto de la convergencia de intereses del grupo en el cual participaba, surge la figura de “Museo de la Música”, que fue interpelada desde diversas perspectivas, para finalmente cristalizar en nuestro proyecto de plataforma, el cual combina diferentes soportes y prácticas, tanto en el trabajo de campo como en el plano virtual.

Al día de la fecha hemos trabajado con instituciones educativas de distintos niveles, tanto de Bahía Blanca como de la localidad de Cabildo. También llevamos a cabo un proyecto colaborativo junto al Museo de Ciencias de Bahía Blanca, y actividades con el Museo del Puerto y Ferrowhite Museo Taller.

Un mapa que se lee mejor con los ojos cerrados

Decidimos que una forma dinámica de visualizar, presentar y compartir el archivo colaborativo, y propiciar la reflexión en torno a los distintos ecosistemas sonoros, era a través de una cartografía que integre sonido, imagen y texto (tanto en formato plano como hipertexto) por lo cual comenzamos a relevar distintos modelos, pensando no solo en buscar un soporte visual para georreferenciar sonidos, sino en promover la escucha a partir de la posibilidad de establecer relaciones espaciales entre los mismos. Para ello, y a diferencia de experiencias previas, decidimos alejarnos de plataformas que se valían de contenidos visuales (YouTube, Vimeo, Flickr, Pinterest, etc.) para mediatizar la información. Para la Sonoteca, el sonido en primer plano, y el mapa real en nuestra mente. De este modo, en 2014  llegamos a concretar el primer mapa sonoro del país: www.sonotecabahiablanca.com/mapa

Oyentes del ecosistema

La Sonoteca se propone brindar un marco teórico-práctico para la reflexión y prácticas enfocadas en la concientización acerca del ecosistema sonoro, invitando a una escucha atenta del entorno, y a repensar nuestro lugar desde un rol activo. A indagar la resonancia simbólica de los sentidos “olvidados” dentro de los patrimonios hegemónicos, centrados en la imagen, a profundizar en las problemáticas relacionadas a los espacios públicos y la democratización en el acceso a los acervos culturales, a expandir nuestra concepción de ciudadanía, y finalmente a reconocernos como sujetos y hacedores que tenemos la capacidad de relatarnos por fuera de la hegemonía de la referencialidad visual, asumiendo nuestra responsabilidad como parte de un entorno que es también sonoro, no solo conceptual sino también ideológicamente, entendiéndonos como elementos clave en la configuración del mismo.

Para el proyecto es clave continuar insertándose en la comunidad educativa, espacio que consideramos estratégico en esta coyuntura histórico-político-tecnológica. Por otro lado, como hemos señalado, es fundamental sostener la participación espontánea de la comunidad, ya sea en el uso del archivo como recurso, como desde los aportes al mismo y al mapa sonoro.

En una sociedad en la cual la imagen (la imagen visual) tiene mucho valor, no es fácil para el sonido constituirse en lugar, lograr un marco de relación y contextualización para la creación, circulación y reflexión a partir de contenidos sonoros. Existe un sinfín de voces y paisajes hasta ahora anónimos e inauditos, que merecen ser escuchados.

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