Isla Invisible

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UN SECRETO A LA VISTA

Una residencia que propone investigar y explorar el medio y la naturaleza del sistema de islas de Bahía Blanca.

Agustín Rodríguez, artista y docente de Bahía Blanca, nos cuenta sobre una residencia escondida en el sistema de islas de la ciudad.

Una ciudad a espaldas de las Islas

Isla Invisible es un proyecto que desarrolla viajes y residencias artísticas en el entorno del  sistema de islas de la Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, para luego producir obras, muestras y publicaciones que permitan reflexionar sobre la relación mínima entre la comunidad y el ecosistema que la rodea.

Esta separación es el resultado de una construcción histórica en la cual, a medida que el puerto de la ciudad se expandía y desarrollaba, también se privatizaba, lo que hacía más difícil el acceso a las personas de la región. Lo que era un espacio de producción (dados sus grandes silos que almacenaban cereal del sur de la región Pampeana) y también de ocio y encuentro (ya que poseía cantinas, balnearios y espacios de pesca recreativa y artesanal) cedió ante la presión de modelos económicos neoextractivistas.  La producción y exportación de plásticos y agroquímicos, trajeron accidentes ecológicos y contaminación en las aguas, además de la pérdida, por momentos, de la escala humana.. 

El origen

El proyecto nace en 2017 como un trabajo conjunto entre Ferrowhite Museo Taller, la Reserva Natural Islote de la Gaviota Cangrejera y Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Verde y Bahía Falsa, con la intención de vincular saberes relacionados con el arte situado y el medioambiente en un tipo de propuesta a mediano plazo en la cual todas las partes aprendan algo.

El principal objetivo es propiciar un acercamiento del público a un territorio cercano, pero desconocido, mediante discursos sensibles y abiertos. Para lograr eso necesitamos tener una experiencia concreta de acercamiento al territorio, y es de ahí que surgen los viajes, para tener algo vivencial desde donde generar material para compartir. Un trabajo que parta de correr el cuerpo de una posición cotidiana y nos permita acceder a nuevas visiones del lugar, que ayuden a romper los prejuicios que existen previos a la experiencia.

Exploradores de las islas

Año a año vamos redefiniendo la experiencia, lo que hace que vayamos profundizando algunos aspectos que inicialmente no veíamos. La constitución de los grupos parecía algo funcional pero poco a poco fue ganando peso conceptual. Las vinculaciones con otras instituciones y proyectos se van profundizando año a año y el proyecto poco a poco va haciendo conocer el territorio, lo cual nos parece importantísimo.

Por otro lado, este proyecto se propone como una investigación en arte. Esto implica la producción artística y su comunicación como manera de conocer el mundo. En ese sentido, desde el inicio de la experiencia se han ido produciendo textos que dan cuenta del avance en las reflexiones entre arte, sociedad y naturaleza que se ven a lo largo del tiempo.

¿Vos sabías que cerca de tu casa vive un grupo de delfines?

La desconexión entre territorio y comunidad tiene repercusiones ambientales, sociales y mentales. Desde algunos conceptos previos al proyecto, podemos pensar que, cuando se habla de comunidad, también hay que considerar a las no humanas, formadas por gaviotas, cangrejos y espartinas, entre otros tantos seres.

Las experiencias como el viaje generan entre quienes se vinculan con un territorio que les es nuevo y en el que no tienen roles definidos, una comunidad fugaz, pero no por eso menos significativa, un convivio que solo se puede dar cuando en el grupo humano sobra consciencia del momento que vive en ese tiempo y espacio específico.

El proyecto genera por momentos asombro, la gente se sorprende al saber que existen grupos de delfines cerca de su casa, islas más grandes que la ciudad y un montón de historias que desconocen sobre el ambiente donde viven.

Es interesante poder generar una experiencia en territorios cercanos que nos cambie la perspectiva de los lugares que habitamos muchas veces de manera adormecida. Conocer esos costados de nuestro habitat nos genera una pertenencia renovada y más íntegra.

Un territorio es un cuerpo

Nos gustaría poco a poco generar subjetividades conscientes de las relaciones que establecen con el ecosistema que las rodea y que comprendan críticamente que la salida es colectiva y que el cohabitar implica no solo entenderse entre personas sino con el medioambiente.

El cuerpo es un concepto fundamental en el proyecto en varias escalas, pero tal vez la más característica que lo atraviesa es la idea de cuerpo como territorio. Gran parte de nuestros modos de vida ponen a nuestros cuerpos en función de algo. Una relación de explotación constante que nos quita la posibilidad de una experiencia ampliada, diversa, estética, política y multidimensional.

Entender al territorio como cuerpo hace de este algo sensible, diverso y complejo.

Cultura en territorio  SUMATE

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