Aldea Tapalqué

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EL ASOMBRO DE LO COTIDIANO

Una revista impresa y digital que propone volver a mirar los lugares que sus lectores recorren todos los días. Contar las historias de los vecinos, reivindicar sus oficios y sorprenderse con la identidad propia.

Nazareno Manccione, creador y hacedor de la revista Aldea Tapalqué, nos cuenta sobre su proyecto.

Es una publicación bimestral, gratuita, de interés general, financiada íntegramente con anuncios de comercios y servicios locales. Sus 500 ejemplares se distribuyen en los negocios de la localidad y además cuenta con un sitio web (aldeatapalque.com) con todo el contenido.

La revista tiene secciones que se repiten número a número: una crónica o perfil, alguna entrevista, una sección con retratos donde homenajeamos profesiones u oficios de los vecinos, una guía de avistaje de aves, una receta con productos de estación, una columna de pediatría, recorridos temáticos por la ciudad que llamamos “la vuelta del perro” y otras curiosidades.

El origen 

El proyecto vio la luz en mayo de 2018, pero hubo unos cuantos meses antes de pensarlo, imaginarlo, estudiar, capacitarme, y contarlo a conocidos y amigos para ver qué les parecía.

La idea surge a partir de las publicaciones barriales que había visto en Capital, me parecía que Tapalqué tenía mucho potencial para mostrar en una publicación impresa. Siempre disfruté del pueblo, recorriendo sus calles, negocios, paisajes, descubriendo lo nuevo y revisitando los sitios de siempre. De ese amor y de las ganas de compartirlo surgió este  proyecto  con el que espero generar un espacio alternativo de comunicación con los vecinos y con quienes nos visitan. 

Se trata de mirar nuevamente con otro punto de vista allá donde miramos siempre, escuchar la historia de vida de un vecino, reivindicar oficios,  valorar nuestra identidad, sorprendernos con lo cotidiano nuestro. Disfruto oyendo historias que nos son comunes pero que cuando profundizamos están llenas de riqueza y deseo poder transmitir eso.

El oficio

Me ocupo del diseño, los contenidos, la impresión, la distribución. Para que el proyecto viva, colaboran por un lado los anunciantes. Lo hacen a modo de colaboración ya que algunos tienen sus comercios hace 30 años, por lo tanto no es por marketing que colaboran, sino para acompañar el proyecto. Colabora también mi compañera, Florencia Núñez, que no solo escribe una columna sobre pediatría, sino que me ayuda con la corrección general de la revista y por supuesto con ideas, porque cuando estoy en la preproducción de cada número, en casa no se habla de otra cosa. Mi hermano mayor, Giuliano Manccione, que es profesor de literatura,  me corrige la crónica, me sugiere lecturas, me ayuda a mejorar número a número, porque, al venir del mundo de lo visual, escribir es un aprendizaje permanente. Por otro lado, en todo el diseño y actualización del sitio web trabaja Laureano Cisneros.

De Tapalqué, con el mundo

Cuando empecé con la idea, me propuse hacer una publicación que pusiera en valor nuestra identidad, que reconociera en el otro un valor. También mi objetivo era y sigue siendo que la revista se instale con una voz propia, y que alguien que no conoce Tapalqué pueda encontrar en estos contenidos algo con lo que se identifique y se conmueva. Por otra parte, en el lector de Tapalqué provoca un sentido de pertenencia y un reconocimiento porque no necesita ser noticia para que su historia, su profesión, su lugar sea tenido en cuenta.

También pretende plantear una red entre los emprendedores, que sea un sitio que les permita compartir lo que hacen, pensando sobre todo que Tapalqué tiene un futuro vinculado al turismo termal. 

La publicación está pensada tanto para toda la comunidad, como para los turistas que nos visitan. También para quienes la leen online y les gusta disfrutar de historias comunes de un pueblo bonaerense.

El territorio bonaerense según Aldea Tapalqué

Me parece que vernos a nosotros y pensar nuestra identidad local es también pensarnos siendo parte de una región más amplia, la provincia de Buenos Aires. Me gusta pensar que nuestro paisaje de llanura nos invita siempre a una segunda mirada. La presencia del horizonte hacia donde miremos nos da la sensación de que se nos muestra todo, pero no es tan así.  Hay que seguir mirando, detenerse y ahí aparecen las sutilezas. Lo que somos, es ese tesoro que encontramos cuando miramos más en detalle. Esa segunda mirada es el espíritu de Aldea Tapalqué. Mirar, redescubrir, mirar el pasado, pero también el futuro y ese es un verdadero desafío.

Nazareno Manccione

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